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Sale cada domingo con Página Siete

lunes, 13 de febrero de 2017

La vida fluida

La vida fluida #2



“Eso nomás… la vida, y fluida. Crónicas, ficciones, historias así, de corrido, como suceden, como quisiéramos que sucedan, sin mayúsculas ni minúsculas, sin pausas ni signos de puntuación”.


Aldo Medinaceli 


/escribo desde las vértebras con el eje del cuerpo desarticulado ahuyentando males que vienen en ritmos sueltos suenan en cada esquina camino entre pasillos llenos de libros dorados advierten a los transeúntes perdidos en avenidas gramaticales plazas de verbos esquivando adjetivos entre multitudes se acercan automóviles repletos de signos intentan imitar la realidad sin caer en la idolatría al símbolo porque la vida carece de punto inicial los signos dependen de quién sea el corrector de estilo también dependen del estilo de vida signos de interrogación comas paréntesis abreviaturas es mejor no saturar más páginas con señales vacías plenas de superficie lo único que importa es la vida fluida sin punto final su paso no se detiene pese a nosotros pese a los hombres pese a la escritura incesante la vida fluye se expande cualquier intento por encarcelarla sería inútil queda lanzar palabras hilvanadas con soltura al cauce mayor aquel que sucede cuando nos conectamos en los ríos de energía llenos de tinta invisible serenos para los sumergidos en sus leyes repletos de colores vivos alejando a las sombras y a sus juegos de división hay vías donde las personas se comunican con un verbo en forma de onda varias palabras vuelan en el aire se cruzan formando una espiral ascendente hasta que se completan una a la otra desde distintas voces los periódicos gritando noticias impresas en tres dimensiones ahí es posible recordar la infancia tocándose el rostro por un segundo multitudes dialogan en paz hasta que algo estalla es la vida integrándose entre nuestros pensamientos repitiendo frases cordiales como buenos días o cómo le fue el fin de semana quienes conversan intentan acercarse a aquellas sutilezas cuando una sonrisa puede significar tantas cosas al mismo tiempo pero al mismo tiempo no significa nada más que una sonrisa decidimos seguir la luz radiante en el cielo según la hora según cómo nos haya ido en nuestra última cita así manejamos el cúmulo de códigos que paulatinamente se van apoderando de nuestras acciones en las que ya no somos más que autómatas rendidos a la aceptación todo eso hasta que alguien toca una fibra íntima un recuerdo de la niñez un temor oculto una vieja memoria entonces el código se convierte en magia que va emergiendo desde ese lugar visceral en los extramuros de nosotros mismos salen disparadas palabras hacia todas partes hacia los vecinos hacia los perros hacia todos los amigos el muro cae por una sola vez y es un gran desengaño porque se revela la imagen del mundo como un inmenso teatro donde los papeles son aleatorios y cada uno decide cuándo y cómo asomar la cabeza entre los dos telones rojos atisbando a un público que conversa entre sí usando las mismas codificaciones que pronto se irán reproduciendo en la escena hasta que una vez más la función llegue a su fin y no sepamos si la ropa que nos vamos quitando es la que inventamos nosotros o alguien más /

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