domingo, 13 de marzo de 2016

Artículo

Letras orureñas, cómo y por qué

Reproducimos el prólogo del libro Letras orureñas. Autores y antología –datado en agosto de 2014, en la población de Cotochullpa- y firmado por sus tres autores.

 
Adhemar Uyuni, René Antezana, Edwin Guzmán y Jorge
Zabala, todos escritores orureños incluidos en el libro.
Carlos Condarco, Benjamín Chávez, Martín Zelaya

Letras orureñas es un libro que, bajo ese título metafórico, pretende constituirse en una fuente de consulta para investigadores, estudiantes y lectores interesados en literaturas regionales. Uno de los objetivos que nos impulsó a realizar este trabajo fue la sistematización de una gran cantidad de información dispersa acerca de autores y obras literarias, con la consiguiente actualización de datos y, eventualmente, la corrección o precisión de los mismos.
Letras orureñas revaloriza la obra de autores injustamente olvidados (v. gr. Rodolfo Soria Galvarro, José María Dalence, Carlos Felipe Beltrán, los hermanos Ascarrunz y otros). Por otro lado, el arco temporal que abarca el presente trabajo cubre más de tres siglos, y al hacerlo valoriza la creación de escritores de nuevas generaciones que, aun dando sus primeros pasos, ya cuentan con alguna producción significativa.
A partir del libro precursor de Santiago Vaca Guzmán, La literatura boliviana. Reseña general de los escritores en verso y prosa, publicada en Buenos Aires en 1883, varios han sido los autores nacionales que pusieron su empeño en sistematizar el decurso de la creación literaria. Podemos mencionar, entre los más conocidos, a Rosendo Villalobos, que escribió Letras bolivianas y a Ángel Salas, autor de Literatura dramática en Bolivia, ambos trabajos publicados en el primer centenario de la independencia de Bolivia.
Posteriormente, vieron la luz Historia de la literatura boliviana (1943), de Enrique Finot; a la que siguió Literatura boliviana (1959), de Fernando Diez de Medina. En 1987, Adolfo Cáceres Romero inició la publicación de la Nueva historia de la literatura boliviana, que al presente ha llegado al volumen IV.
Es amplio el panorama de la historia de nuestra literatura, sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con el estudio de las literaturas regionales, a excepción de los trabajos de Carlos Condarco Santillán, autor de La literatura orureña durante el siglo XIX (1976); de Mario Araujo Subieta, Potosí periodístico y literario 1825 – 1984; y el de José Roberto Arze, Contribución de Cochabamba a la literatura boliviana (2002). Letras orureñas tiene el propósito de registrar sistemáticamente autores nacidos en Oruro o avecindados en nuestra ciudad. No lo hace por generaciones, escuelas o tendencias estéticas, sino por consignación bio-bibliográfica.
Agradecemos a los investigadores que nos antecedieron. Mencionaremos, en orden cronológico a aquellos cuyo trabajo nos fue de mayor utilidad: Panorama literario de Oruro (inédito, 1976), de Carlos Condarco Santillán; la sección “Letras orureñas”, del suplemento literario El Duende (1994 – 2006); La poesía en Oruro. Antología (2004), de Alberto Guerra Gutiérrez y Edwin Guzmán Ortiz; Orureños en la cultura boliviana (2006, 2013) de Elías Blanco Mamani; y, finalmente, Diccionario de autores orureños (2007), de Lidia Castellón y Marlene Durán Zuleta.
Mención aparte merecen tres obras fundamentales de consulta: Catálogo de la bibliografía boliviana (1966), de Arturo Costa de la Torre; Pasión por la palabra (1992), de Raúl de la Quintana y Ramiro Duchén, y Diccionario histórico de Bolivia (2002), de Josep M. Barnadas.
A la hora de diseñar este libro se convino dedicarlo íntegramente a la creación literaria, por consiguiente, están consignados poetas, narradores, ensayistas literarios y dramaturgos; no así historiadores ni autores de ciencias sociales. No obstante, como en toda regla, hay excepciones debidamente fundamentadas, se decidió incluir al cronista José Santos Vargas (el Tambor); Adolfo Mier, historiador; José María Dalence, ensayista y Carlos Felipe Beltrán, destacado lingüista. El valioso aporte intelectual de estas figuras históricas orureñas, ameritaba que sean tratados como casos especiales.
Al momento de trabajar en las fichas bio-bibliográficas de los autores, se tomó en cuenta a narradores, poetas y dramaturgos nacidos en Oruro, y a aquellos que siendo oriundos de otras regiones desarrollaron buena parte de su labor creativa en esta ciudad.
Letras orureñas. Autores y antología presenta información de 124 escritores y escritoras. Tenemos la seguridad de que existen más, y aunque en la bibliografía consultada se hallaron datos referenciales de varios más, finalmente no fueron incluidos por ser estos insuficientes.
Una de las condiciones metodológicas adoptadas para la inclusión de determinado autor fue que datos suyos aparezcan consignados en al menos dos fuentes bibliográficas distintas, es decir que ambas aporten datos complementarios y no sea la una, mera copia de la otra, hecho percibido en varios casos estudiados. Por otro lado, se consignan escritores que no figuran en ninguna fuente consultada (generalmente por ser estos muy jóvenes), pero cuya obra literaria fue leída y estudiada por los autores del presente trabajo. La antología mínima, que corresponde a la segunda parte del libro, consigna solo a 67 autores, tanto en prosa como en verso.
En cuanto a su presentación formal, este libro fue organizado en dos secciones: fichas bio-bibliográficas, en las que se registran datos básicos, académicos y editoriales de los escritores, además de valoraciones y crítica a su trabajo y el detalle de su producción. En la segunda parte, para la antología mínima se escogieron piezas o fragmentos destacados –tanto en prosa como en verso– de la obra de algunos de los más valiosos autores orureños; en ambos casos, con su respectiva información bibliográfica.
Nos queda agradecer a la Fundación Cultural ZOFRO, cuyo presidente, el ingeniero Luis Urquieta Molleda, supo acoger con entusiasmo la idea de este trabajo y apoyarlo decididamente en todas sus fases. Asimismo, expresamos nuestro agradecimiento a quienes atendieron con diligencia nuestros requerimientos documentales. Nos referimos a los directivos y funcionarios del Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia (Sucre), la Biblioteca Central de la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz), el Centro de Documentación en Artes y Literaturas Latinoamericanas CEDOAL (La Paz) y a la Biblioteca de Investigadores de la Casa Municipal de Cultura (Oruro), sin cuya valiosa ayuda este libro no se hubiese concretado. A todos ellos nuestro sincero reconocimiento.

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