domingo, 7 de junio de 2015

Cafetín con gramófono

Kollasuyo, revista de estudios bolivianos (I)


Reseña de la legendaria publicación dirigida por Roberto Prudencio.



Omar Rocha Velasco

La revista Kollasuyo fue ejemplo de continuidad y trabajo, sin duda fue una de las que más números logró a lo largo de la historia de las publicaciones bolivianas. En ella han colaborado todos los más importantes escritores del país, “no solo del kollao”, como decía el director Roberto Prudencio, sino entendiendo que el Kollasuyo comprende a todo Bolivia.
La revista contribuyó a la construcción de una de las facetas más interesantes de la vida cultural boliviana: la del intelectual que intenta pensar su país.
Podemos dividir en tres periodos los 88 números (de 1939 a 1975) que alcanzó la revista: 1) De 1939 a 1947, la intención fue ser una Revista de Estudios Bolivianos incluyente y abarcadora, en la que tuvieran cabida textos de historia, filosofía, literatura, sociología, pedagogía, etc. 2) De 1951 a 1953, durante este periodo la revista fue publicada por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Mayor de San Andrés, se publicaron cinco números (del 66 al 70) y se convirtió en una revista de estudios filosóficos. 3) El tercer periodo se inició en enero de 1970 y duró hasta la muerte de Roberto Prudencio en 1975.
Por razones de espacio y acceso a los materiales en este texto abarcaré el tercer periodo: después de una larga interrupción la revista volvió a publicarse bajo la dirección de Prudencio y el cobijo institucional de la Universidad Mayor de San Andrés, el texto de apertura muestra la intención de volver a los principios iniciales:

Ahora, nuevamente, Kollasuyo se publica como revista de la Universidad, pero retomando el espíritu de su primera época, como revista de Estudios Bolivianos exclusivamente. En este punto seremos más rigurosos que antes, y no se registrarán sino estudios sobre los diferentes aspectos de nuestra vida cultural y sus problemas, tanto de escritores bolivianos como de extranjeros. No deseamos, pues, hacer una revista de letras y menos aún una publicación de actualidades. Queremos que Kollasuyo sea, como lo fue siempre, una revista inactual y por tanto de un valor más permanente. (Prudencio, 1970)

Desde el principio, y muy claramente en esta tercera etapa, la revista Kollasuyo osciló entre el presente y el pasado, es decir, acogió en sus páginas a escritores que estaban en plena etapa de producción y a “escritores del pasado”, como se llamaba la sección.
El afán fue dar a conocer lo que se estaba produciendo y publicando en Bolivia y también recuperar escritores o pensadores que construyeron una tradición de pensamiento boliviano, este es el caso de Alberto de Villegas, Gabriel René Moreno, Jaime Mendoza, Enrique Finot, Antonio Díaz Villamil, Rigoberto Paredes, etc. Desde esta óptica lo que llamaron Estudios Bolivianos, involucraba necesariamente una mirada hacia el pasado.
Uno de los grandes aportes de Kollasuyo, fue la publicación de números monográficos en los que toda la revista se dedicaba a un tema o un autor, el número 48 estuvo dedicado a José Eduardo Guerra, el 51 a Nataniel Aguirre, el 55 a Franz Tamayo y Juan Francisco Bedregal, el 84 a Gabriel René Moreno y el 88 al “problema marítimo boliviano”.
Otra de las secciones -que quizá tuvo su origen en el libro Itinerario espiritual de Bolivia (1936) de José Eduardo Guerra en el que el autor inventa una geografía literaria a partir de sensibilidades e imaginaciones regionales-,  fue “Paisajes literarios”, allí se publicaron textos agrupados desde los diferentes departamentos y geografías del país.
Kollasuyo fue una revista precursora en haber publicado un índice, en 1974 aparece este invalorable documento en el que se da a conocer un sumario cronológico de todo lo que había publicado, acompañado de un índice de autores y materias.
Roberto Prudencio fue claro exponente del pensamiento liberal boliviano, creía que mantenerse al margen de los “apasionamientos” políticos era una virtud. En el discurso de celebración de los 80 números de Kollasuyo dijo: “la única cuestión que ha sido ajena siempre a la revista, es la política” (N° 81). 
La premisa fue cultivar un espacio en el que se puedan expresar libremente los intelectuales bolivianos con el mayor rigor posible.



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