jueves, 13 de marzo de 2014

Mario Bellatín en Bolivia

Mario Bellatin: literatura como pretexto de (auto)exploración




El reconocido escritor peruano-mexicano que llegará a Cochabamba en julio próximo para el Encuentro de Escritores Iberoamericanos, conversó brevemente con LetraSiete, igual que José Ovejero y Jorge Eduardo Benavides, los otros invitados.




Martín Zelaya Sánchez

Está fascinado por la literatura de Jaime Saenz, por la oportunidad de poder redescubrirse un poco como autor -al tener que pensar y repensar en su propio proceso creativo para hablar de eso en su próxima visita a Cochabamba-, y está fascinado también por la oportunidad de volver a la Bolivia (“el primer país al que viajé en avión a mis siete años”) que, según piensa, logró librarse de McDonald’s y la Coca-Cola.
Sobre Mario Bellatin se dice y escribe mucho y algo de ello veremos a continuación de la voz de dos literatos y académicos -Benjamín Santiesteban y Antonio Vera- y del propio Bellatin que atendió una brevísima entrevista a LetraSiete.
Todo esto a propósito de que el escritor peruano-mexicano junto a José Ovejero (España) y Jorge Eduardo Benavides (Perú) serán los invitados internacionales del VIII Encuentro de Escritores Iberoamericanos que entre el 2 y el 5 de julio se efectuará en Cochabamba, bajo la organización del Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño y la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.
Por Bolivia estarán, en aquél encuentro, Claudia Peña, Juan Pablo Piñeiro y Homero Carvalho, con quienes LetraSiete dialogará en una próxima ocasión.
Volvamos a Belllatin. Antes que nada, es necesario transcribir la autopresentación del autor en el tomo Obra reunida (Alfaguara, 2005): “Soy Mario Bellatin y odio narrar. El hecho de ser escritor está más allá de una decisión consciente que haya podido ser tomada en un momento determinado”.
“No recuerdo exactamente cuándo nació la necesidad de ejercer esta actividad tan absurda, que me obliga a permanecer interminables horas frente a un teclado o delante de las letras impresas de los libros. Y eso, que para muchos podría parecer encomiable y hasta motivo de elogio, para mí no es sino una condición que no tengo más remedio que soportar”.
Eso en cuanto a una autodescripción. Pero yendo ya a las miradas externas, quizás una síntesis cabal de su literatura la tiene el académico cochabambino Benjamín Santiesteban, para quien Bellatin es ante todo un cuestionador, un deconstructor de la realidad.
“Bellatin -señala- lleva a cabo lo que puede llamarse una ‘crítica inmanente’ o una deconstrucción del realismo. Esto significa que utiliza los recursos formales del realismo para hacer explotar al propio realismo, para mostrar que la construcción de la realidad es tan ficticia como la ficción y que la construcción de la ficción es tan real como la realidad…”.
Mientras tanto, Vera hace énfasis en la singularidad del estilo y los intereses del narrador: “Pocas certezas sobreviven en el lector de un libro de Mario Bellatin. Desde Mujeres de sal, su primer libro publicado en 1986, hasta Gallinas de madera (2013), la escritura de Bellatin se ha plantado como un desconcertante desafío para quienes han pretendido ubicarla o dibujarle algún ícono clasificatorio. Y no han sido pocos. Por eso se suele recurrir a la comodidad de llamarla “experimental” pero, como se sabe, ésa es la más arbitraria y muda de las etiquetas. Sólo la visita a algunos de sus títulos puede servir para vislumbrar la extraña naturaleza de la cartografía que rige su universo literario”.
Va a continuación la transcripción de dos preguntas (con sus respuestas) hechas a Bellatin vía internet. En cuadros de apoyo, Ovejero y Benavides responden -por la misma vía- a las mismas interrogantes, y Vera y Santiesteban reflexionan brevemente en torno al autor de Salón de belleza, sin duda el invitado estelar a Cochabamba.

- Según la convocatoria para el Encuentro de julio en Cochabamba, los escritores invitados desarrollarán su ponencia en torno a la visión propia de su obra: estrategias narrativas, intereses, tendencias, influencias y, ante todo, el proceso creativo. Le pido que en pocos párrafos nos haga un resumen de todos estos puntos.
- Me interesa mucho que se hayan organizado las ponencias a partir de nuestro trabajo personal, porque de alguna manera el congreso se convertirá en una plataforma de reflexión sobre ese proceso misterioso que es la creación.
Cada libro es para mí un pretexto para hacerme una serie de preguntas acerca de mi propio proceso de escritura, y esta invitación me servirá también como un pretexto para descubrir nuevas cosas de semejante ejercicio.
El lujo mayor será poder escuchar los métodos de los demás participantes, para de esa forma tener una idea más clara de los aspectos esenciales que conforman la escritura contemporánea.

- ¿Qué sensaciones le despierta su inminente llegada a Bolivia, qué conoce de este país y de su literatura?
- Desde niño he estado vinculado a Bolivia. Recuerdo como algo mágico que mi primer viaje en avión a los siete años fue a Bolivia y guardo nítidas una serie de impresiones que se refrescan en cada una de mis visitas.
Uno de los elementos que siempre me han llamado la atención es la convivencia de una serie de culturas entrelazadas de una manera particular que, de alguna forma, conforman un panorama sumamente particular.
Y tengo sumo interés además de llegar a una sociedad que logró liberarse no sólo de los McDonald’s sino de ese veneno sutil y devastador, sobre todo en países como México, llamado Coca-Cola. 
Un autor boliviano que me parece fascinante, entre otros muchos, es Jaime Sáenz, sobre todo por haber incorporado en un mismo discurso texto e imagen. Entre los autores presentes, me llama mucho la atención el trabajo de Edmundo Paz Soldán, Rodrigo Hasbún y Liliana Colanzi.
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Descripción y minimalismo


Benjamín Santiesteban

La temática de la obra de Mario Bellatin puede ser comprimida en dos unidades. Una de ellas trata sobre las relaciones individuales dentro de sociedades patriarcales y totalitarias, en textos como Salón de belleza, Canon perpetuo, La escuela del dolor humano de Sechuán…; la otra indaga la textualidad de la ficción, en textos como Poeta ciego, La mirada del pájaro transparente…
No se debería comprender dicotómicamente a esta división, ya que un texto puede pertenecer a ambas unidades: Poeta ciego, por ejemplo, versa sobre el autoritarismo religioso y, al mismo tiempo, pregunta por la autorreferencialidad y metatextualidad inevitables de la escritura ficticia.
Por cierto, se podría afirmar que a las dos unidades les subyace un cuestionamiento radical del realismo.
Entre los recursos formales del realismo que Bellatin emplea deconstructivamente se hallan la referencia a escritores y personas reales, las citas a pie de página, los datos autobiográficos… estrategias borgianas, en suma.
Merecen atención especial dos de estos recursos, que tradicionalmente contribuyen para crear “el efecto de realidad”, pero que en Bellatin acaban interrumpiendo el sentido de la referencia.
Uno de ellos es casi omnipresente: la descripción seca, con un lenguaje parco que elude la adjetivación. A través de ella el lector es introducido a una narrativa con la que no puede identificarse por lo emotivo; las descripciones truncan el movimiento teleológico que conduce al final (feliz o infeliz) de la historia.
El otro recurso conecta bien con el primero. Se trata del minimalismo, el cual parece corresponder con la noción que se tiene de la realidad en la llamada “condición posmoderna”.
A una realidad fragmentada, que ha perdido su noción ideológica de continuidad y progreso, le conviene un minimalismo fragmentado.
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Escribir para seguir escribiendo

 

Antonio Vera

Mario Bellatin lleva cerca de 30 títulos publicados: Salón de belleza, Canon perpetuo, Efecto invernadero, La escuela del dolor humano de Sechuan, Shiki Nagaoka: una nariz de ficción, La jornada de la mona y el paciente, El libro uruguayo de los muertos….
Este último, publicado en 2012, creo que muestra lo que ha hecho, lo que ha terminado haciendo Bellatin con la escritura.
Planteado como una larga carta dirigida a un interlocutor indefinido, un narrador al que no tardamos en identificar con el escritor Mario Bellatin, relata historias que forman parte de su trajín cotidiano: viaja a Cuba con Sergio Pitol, lucha contra el encargo de escribir un libro sobre Frida Kahlo, sale a caminar por las calles del DF…
Pero el relato, casi de forma imperceptible, comienza a evolucionar de forma circular: se trata sobre todo de un libro en el que las historias se repiten, pero en cada repetición adquieren detalles que las hacen distintas, nuevas, que las alejan de la idea o la pretensión original hasta convertirlas en una suerte de mantra narrativo cuyo centro ya no es la historia, la sucesión de hechos, sino el impulso de contarlos, el gesto del que escribe.
“Yo soy un señor que escribe”, dice Bellatin. Y escribir tiene como finalidad seguir escribiendo.
Esperemos que esta su segunda visita a Bolivia sirva como pretexto para que sus libros aparezcan en nuestras librerías.
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José Ovejero: “Ir a Bolivia me hace mucha ilusión”



- ¿Cómo toma su próxima llegada a Bolivia, qué conoce de este país en general y de su literatura en particular?
- Es un viaje que me hace ilusión porque Bolivia es uno de los pocos países latinoamericanos en los que no he estado. Por eso mismo, aparte de unos pocos datos históricos y geográficos, es un lugar desconocido para mí.
Y lo mismo sucede con la literatura boliviana: he leído a Edmundo Paz Soldán, algún cuento de Rodrigo Hasbún y durante un tiempo -cuando estaba escribiendo mi ensayo Escritores delincuentes-, me interesé por Víctor Hugo Viscarra.

- En Cochabamba leerá una ponencia en torno a la visión propia de su obra. Le pido que en pocos párrafos nos haga un resumen sobre todo esto.
- Mi ponencia va a partir de mi última novela, La invención del amor, no para hablar de ella sino para utilizarla como ejemplo de la manera de construir una novela -más bien, de la manera en la que yo construyo una novela-; así que hablaré de estrategias narrativas y también del sentido de mi escritura.
Al mismo tiempo intentaré tematizar los límites de las explicaciones que puede dar un autor sobre su propia obra, construida siempre a través de una serie de procesos conscientes e inconscientes.
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Jorge Eduardo Benavides: “Hablaré de los mitos del oficio”



- ¿Cuál será el eje de su charla en Cochabamba?
- Centraré mi ponencia en los mitos que hay en torno al oficio, en lo que realmente significa escribir literatura y cómo fomentar nuestra vocación de escritores.
Me resulta particularmente interesante desarrollar un esquema de cómo se elabora una novela y cuáles son los principales escollos que debe salvar el escritor no sólo a la hora de escribir, sino a la hora de elaborar una estrategia que le permita llevar a cabo su proyecto. Como coaching y asesor de novelistas, y novelista yo mismo, mi conferencia será casi un breve taller de novela.

- ¿Qué puede decirnos de Bolivia?
- Será la primera vez que estaré en Bolivia, país cuya literatura y actividad artística y cultural conozco bastante bien, desde escritores como Claudio Lechín, Ramón Rocha, Liliana Colanzi, Edmundo Paz Soldán y Rodrigo Hasbún, hasta referentes como Nataniel Aguirre o Alcides Arguedas (sin contar con el importante movimiento literario que promovió allí Gamaliel Churata, y la Gesta bárbara) ...
En fin, evidentemente hay una serie de vínculos históricos, sociales y culturales entre mi país y Bolivia que nos hacen muy similares. Y más aún para mí, pues soy arequipeño y ya Edmundo me ha dicho que Cochabamba se parece mucho a mi ciudad. Será pues un gran placer estar allí.


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