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miércoles, 6 de septiembre de 2017

Homenaje a Nilo Soruco

Alza tu copla, Nilo Soruco


El Espacio Simón I. Patiño de La Paz y Zemlya Soruco organizaron una exposición documental en homenaje al músico, profesor y líder sindical tarijeño Nilo Soruco Arancibia.
La muestra rescata del archivo familiar fotos de las diversas etapas de vida de Nilo, material audiovisual y sonoro, su discografía como solista y como miembro del emblemático grupo Los Montoneros de Méndez, recortes de periódicos, objetos personales y una rica variedad de manuscritos, muchos de ellos con canciones inéditas de Nilo. Además durante el tiempo que dure la actividad, habrá visitas guiadas a estudiantes y un conversatorio sobre la vida y obra de Nilo Soruco.
A modo de trazar una semblanza completa, de primera mano y muy emotiva del entrañable maestro, Luis Rico, cantautor tupiceño, nos ofrece una crónica que pinta de cuerpo entero al autor de La vida es linda.


Luis Rico

Conocí a Nilo Soruco el año 1967 cuando la dictadura militar de René Barrientos teñía con sangre los campamentos mineros de Bolivia. En las noches de guitarra compartida, disfrutábamos de los nuevos grupos musicales del folklore; grandes noticias llegaban de Tarija en las voces de Los Montonero de Méndez, grupo musical formado por el maestro Hugo Monzón en franca coincidencia poética, musical y política con Nilo Soruco. Y con ellos, el poeta Luis Aldana, el maestro de guitarra Ciscar Gálvez, Vicente “Sapo” Mealla y las bellas Norma Gálvez y Florinda Aparicio para darle al grupo el aire y el sabor del valle que acaricia el río Guadalquivir. Era agradable escucharlos cantando las cuecas más bellas a partir de la emblemática Moto Méndez:

Soy de aquel
pueblo de las flores
del valle andaluz
bañado de luz
ebrio de colores.

Viva mi valle florido
que es jardín de amor
de rosas en flor
es un verde nido.

Por el Moto Méndez
que nació en mi pueblo
canto con el alma
la cueca chapaca
viva San Lorenzo.

Por aquellos días también, Nilo Soruco compuso la canción dedicada al dirigente minero Rosendo García, emblemático trabajador de la mina de Siglo XX.

Han matao a mi padre
por qué será
han matao a mi padre
en la noche de San Juan.
Cuatro balas asesinas
lo mataron a papá.
Mi madre lo esperaba
con su tasita de té
un poquito de singani
pero él ya no volvió.
Rosendo García,
minero y dirigente
te mataron, te mataron
en la noche de San Juan.
Con ruido de gorras,
de botas y fusiles,
vinieron y mataron,
en la noche de San Juan.


Esta canción, sin lugar a dudas, cimentó la línea temática de aquel grupo musical: la canción política de protesta, todo bajo el liderazgo e influjo de Soruro cuyo talento artístico era tan genuino y poderoso como su sensibilidad y compromiso político y social. Con el abundante repertorio, intercalado con picarescos cuentos chapacos a cargo del “Sapo” Mealla y la poesía costumbrista a cargo del violinista Lucho Aldana, viajaban a las provincias donde era fácil conquistar al público ansioso de ver traducidas en canciones, las costumbres heredadas.
Una noche de preparación navideña, recuerdo muy bien, cantaban en el Teatro Municipal Suipacha de Tupiza, las bellas voces de la Norma y la Florinda:

Tantas idas y venidas
tanto pasar por aquí,
se han de acabar tus zapatos
y no has de gozar de mí.  

El público batía palmas en cada picaresco bailecito, en cada cueca de polleras al viento, se desbordaban las carcajadas en cada chiste chapaco y en cada poesía costumbrista.

Ya reconocido en todo el país, Nilo tomó conciencia de que era tiempo de luchar, desde su oficio de poeta y guitarrero, por la recuperación de la democracia y la justicia social. Así fue que musicalizó muchos versos del poeta de los niños, Oscar Alfaro, equilibrando inteligentemente su militancia política en los momentos más difíciles de los gobiernos dictatoriales, hecho que, no obstante,  le costó prisión, tortura y exilio.

Bolivia, corazón de América
1978. Después de tanto escenario, después de tantas asambleas, después de tanta clandestinidad, después de tanta prisión y tanto exilio, Nilo Soruco el maestro, el cantor popular, el eterno enamorado de la tierra chapaca, había vuelto de Venezuela.
Una noche visitó la Peña Naira para proponernos compartir escenarios en una gira por todo el país. Aceptamos el desafío y empezamos a viajar coreando la frase: “Bolivia, corazón de América”.
Ahí estaban los tres estilos diferentes, Ernesto Cavour con su charango, Nilo Soruco con su compromiso militante y el que hoy les cuenta, cantando esta historia de compromiso con la democracia. Visitamos los centros mineros, La Paz, Oruro, Santa Cruz, Cochabamba, Sucre, Potosí, Tupiza y terminamos en Tarija.
Esa noche final, en la capital chapaca, cantamos como nunca: “lindu…”. Con el sonido perfecto, el público disfrutaba de tres estilos que movían los sentimientos llevándolos a los lugares más lindos del folklore, pero también, instándoles a reflexionar sobre las páginas más oscuras de la historia: las dictaduras, y motivando su esperanza de lucha por la utopía de la unidad latinoamericana.
Después de cantar en el Patio Prefectural pleno de chapacos cantores, fuimos a tomar vino y planificar el futuro. Luego de varias botellas, Nilo Soruco se despidió recordándonos: “No se olviden que mañana estamos invitados a un “asao”.
A la mañana siguiente, Nilo llegó al hotel y nos contó que, cuando volvía a su casa, encontró a un “chapaquito  curao” que cantaba:


Qué lejos estoy,
qué lejos estoy
de mi ansiedad
mi río, mi sol, mi cielo
llorando estarán.

Nunca el mal duró cien años
ni hubo cuerpo que resista
ya la pagarán, no llores prenda
pronto volveré.

“Incentivado por el éxito del concierto –contaba Nilo-, me acerqué al paisano curao, lo abracé por el hombro y le pregunté: Cumpa, ¿usted sabe de quién es esa canción?  El chapaquito se dio la vuelta y respondió: ‘A mí qué mierda me importa el autor, ¡déjeme con mis sentimientos!’”.
Fueron muchos los sentimientos con que se cantó esta canción durante tantos años. Un militar vestido de civil, cantaba en una fiesta:

Ya la pagarás
“rojo” de mierda
pronto volveré.


Mucho después, recordando todos estos episodios, valorando a distancia su enorme legado, decidí componer una canción en honor de nuestro compañero y fui a Tarija para estrenarla. Pregunté por Nilo… Todos me daban la referencia del mediodía y la esquina de la plaza donde todos los días pasaba “putiando para el gobierno”.

- Hola Nilo -le saludo.
- Hola Rico, ¿qué estás haciendo aquí?
- He venido a cantar en La cabaña de don Pepe, y vengo a invitarlo para que venga a escuchar una canción que he hecho en su homenaje.
- ¿Acaso ya mey muerto…? -me reclama.
- Porque no se ha muerto he venido a invitarlo pues, porque si se hubieras muerto, ya pa’ qué…


Cueca para Nilo Soruco

Cuando la luna de plata
regalaba su fulgor
salió el jilguero chapaco
cantando coplas de amor,
regalando serenatas
a la flor de su balcón.

Era racimo en la viña,
agua del Guadalquivir,
era amador de amancayas
e incentivaba el vivir.
Eso era el Nilo Soruco
Pa’ quien va todo el sentir.

Cuando la patria sangraba,
herida del corazón,
se alzó su copla cantada,
en el verso y la canción,
se escuchaba su consigna
en todita la nación.

Y cuando afuera lo echaron,
lejos del Guadalquivir,
cantando La caraqueña,
lograba sobrevivir.



domingo, 7 de mayo de 2017

Música

El romance con la guitarra



Un sucinto pero apasionante recorrido por la historia de la guitarra, para presentar el Concierto para Guitarra No. 1, de Castenuovo-Tedesco, que Marcos Puña interpretará el 12 de este mes en el Teatro 6 de Agosto.


Flavio Machicado Terán

Filamentos de nylon vibran al rasgado de una púa produciendo una infinita combinación de sonidos. La frecuencia con la que oscila la cuerda depende de su longitud y masa. Mientras más delgada la cuerda, más alta su resonancia.
La física detrás del sonido de una guitarra data de Babilonia, cuando casi dos mil años antes de Cristo el ser humano ya experimentaba con las vibraciones que emanaban de las entrañas de un animal. El arte de construir este instrumento luego pasó por Egipto y Roma ancestral. Durante más de 30 siglos el sonido ha ido perfeccionando y su popularidad creciendo, hasta llegar a versiones eléctricas y la innovación del bajo, que se ha convertido en una necesidad rítmica en la música contemporánea.
A sus primitivos inicios de cuerdas sobre un trozo de madera, se sumó la caja de resonancia. Con los árabes y su conquista de la península ibérica, algunas innovaciones se transmitieron a Europa. Pero debido a que en el medievo la información se transmitía lentamente, la evolución de la guitarra atravesó etapas y fronteras, hasta que en España empezó a tomar el cuerpo femenino que hoy damos por un hecho. Muchas culturas y épocas han aportado al perfeccionamiento de un instrumento que ahora hace vibrar las cuerdas más sensibles de moros y cristianos.
En el siglo XVII, gracias a compositores como Francisco Corbetta y Giovanno Batista Granata, Italia asumió el liderazgo mundial en inspiración. En el siglo XVIII, la música barroca elevó a Alemania al primer podio, con luminarias como Johann Sebastian Bach. En el siglo XIX los rusos se unieron al juego de la innovación, con la invención de la guitarra de siete cuerdas, mientras que en Paris el sonido de la guitarra tomaba el curso marcado por Napoleón Coste, Aguado y Carruli. Y con uno de los más grandes virtuosos de todos los tiempos, el español Francisco de Asís Tárrega y Eixea, se desarrolló lo que se conoce como la técnica moderna, un salto cualitativo en la interpretación y expresiones multifacéticas de la guitarra.
No obstante la larga trayectoria de este instrumento, no fue sino hasta el siglo XX cuando el desarrollo de medios de comunicación en masa elevó la aceptación de la guitarra como una expresión artística popular. La industria de la música, junto a la radio y televisión, contribuyeron para que la guitarra tenga una exposición global. Con Andrés Segovia la precisión que un siglo antes había impuesto Tárrega alcanzó nuevas dimensiones. Es así que el siglo XX marca la época dorada de la guitarra, para posteriormente incorporarse a nuevas expresiones, como el rock and roll, con artistas como Chuck Barry, Bill Haley y Elvis Presley.
Es así que llegamos a Mario Castelnuovo-Tedesco, quien escribió el primer concierto para guitarra del siglo XX (1939). Esta obra, escrita en lo más álgido del anti-semitismo en Italia (cuando la música de este compositor judío era prohibida en las radios del régimen fascista de Mussolini), fue estrenada por Andrés Segovia en Montevideo. Para Segovia, el Concierto para Guitarra No. 1 demostraba que, en un arreglo sinfónico, la guitarra podía sobresalir por encima de la orquesta, una postura que está en contrasentido al propio Castelnuovo-Tedesco, quien sostenía que su orquestación estaba diseñada para “dar más la apariencia y el color que el peso de la orquesta”.
La familia de Castenuovo-Tedesco fue expulsada en 1492 de España debido a su religión judía. Nacido en Florencia el 3 Abril de 1895, era descendiente de una familia de banqueros. Su primer instrumento fue el piano y a la edad de 9 años ya había compuesto su primera obra. A sus 23 años recibió su diploma en composición y rápidamente llamó la atención de Alfedo Casella, quien incluyó sus obras entre su repertorio, lo cual garantizó que Castelnuovo-Tedesco sea conocido a lo largo de Europa como uno de los más prometedores jóvenes compositores italianos. A lo largo de su carrera, sus obras fueron inspiradas en grandes literatos de la historia, incluyendo Virgilio, Maquiavelo, John Keats, William Wordsworth, Walt Whitman, Miguel de Cervantes y Federico García Lorca.
Es por lo tanto algo irónico que Castelnuovo- Tedesco haya acabado trabajando para la Metro-Goldwyn-Mayer en Hollywood, donde compuso la banda sonora para más de 200 películas. La actriz Rita Hayworth lo contrató para escribir la música de Los amores de Carmen y su trabajo tuvo gran influencia sobre otros compositores de Hollywood, como ser Henry Mancini, Nelson Riddle, Herman Stein y André Previn. Entre sus alumnos se encuentran los guitarristas Jerry Goldsmith, Marty Paich, John Williams y Scott Bradley, quien fue compositor de música para la caricatura Tom y Jerry.
La música de Castenuovo-Tedesco es testamento de una era compleja, con la tragedia de una guerra mundial y luego un elemento casi lúdico en la conquista cultural del planeta por parte de los estudios de cine ubicados en un barrio de Los Ángeles, California.

El público paceño tendrá ahora una única oportunidad de disfrutar del Concierto para Guitarra No. 1, uno de los favoritos de Andrés Segovia. El concierto de Castenuovo-Tedesco será interpretado por Marcos Puña, ganador del primer premio en los concursos internacionales de guitarra de Barcelona (Miguel Llobet) y el País Vasco (Zarautz) en España, César Cortinas y Juventudes Musicales en Uruguay. Estará acompañado de la Orquesta Sinfónica Deuce Femenina, la primera y única orquesta sinfónica compuesta íntegramente por los mayores talentos femeninos de la música sinfónica boliviana, bajo la dirección de Andrés Fernández Alípaz. El repertorio incluirá La Inconclusa de Schubert.
Será una de las pocas oportunidades que tendremos de disfrutar del vibrar de una guitarra junto a una orquesta sinfónica, para apreciar los miles de años de perfeccionamiento del instrumento y su manifestación moderna. La cita es el viernes 12 de mayo, en el Teatro 6 de Agosto.
                                             







lunes, 20 de marzo de 2017

Música

Tony Levin, una leyenda viva en La Paz

El bajista con más de 40 años sobre los escenarios conversa sobre su extensa trayectoria y sobre el concierto con The Levin Brothers que dará el 21 de marzo en el Teatro Municipal.



María José Ferrel 

Un motivo de alegría para todos los seguidores de música en el país es la llegada del cuarteto The Levin Brothers, liderado por el experimentado Tony Levin, considerado como uno de los grandes virtuosos de la música moderna.
El bajo de Levin estará acompañado de los teclados de su hermano Pete Levin, el saxofón y la flauta del experimentado jazzista Jeff Lawrence y la batería de Jeff “Siege” Siegel quienes tocarám sus temas por primera vez a 3.600 metros de altura.
“Después de haber tocado por muchos años, en serio muchos, se nos ocurrió hace apenas tres años hacer un disco”, señala Tony sobre el nacimiento del cuarteto que se inició bajo el manto de la nostalgia de los hermanos Levin por el acid jazz del Boston de los años 50.
“Ese acid jazz con canciones de melodías cortas y solos más cortos que en otros tipos de jazz. Así que empezamos a escribir nuevo material en ese estilo e hicimos nuestro disco, inclusive decidimos vestir traje y corbata en el estudio, para grabar, como veíamos que lo hacían los músicos de esa época”, agrega el músico.
La versatilidad de Levin es evidente. Tiene un amplio repertorio como front man y solista; los melómanos más radicales lo recuerdan por su participación en las bandas de Peter Gabriel y King Crimson, y como acompañante trabajó con otros grandes músicos como Lou Reed y Alice Cooper. “No tengo ninguna preferencia por ningún estilo en particular, pero me di cuenta que en la mayoría de las tocadas en las que participé en años anteriores hicimos rock progresivo, incluyendo claro a King Crimson y mi banda Stick Men”.
Pese a la imparcialidad de Levin al momento de elegir a sus favoritos, recalca que se siente afortunado por haber sido parte de proyectos importantes con “músicos fantásticos”. Y si de números se habla, ha tenido más giras con Peter Gabriel y King Crimson que con cualquier otra agrupación: “ambos proyectos implicaron un gran reto y han sido muy satisfactorios para mí”.
El cuarteto The Levin Brothers llega a Bolivia bajo la curaduría de Sala A1 Producciones, de la mano -y el oído- de Pablo Paredes quien dio ya la oportunidad al público boliviano de escuchar el trabajo de Zoe, León Larregui, Stanley Jordan, Spyro Gyra y Robi Draco Rosa.
“Esta será mi primera visita así que estoy muy emocionado por llegar y aprender un poco sobre Bolivia. Claro, me refiero a lo que puedes aprender en solo un día -pasando la mayor parte del tiempo en el teatro- pero quiero conocer a algunas personas y tratar de captar cuál es la esencia de su gente”, relata Tony quien no entiende por qué no llegó antes al país.
El próximo 21 de marzo, en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, The Levin Brothers interpretará versiones en jazz de los clásicos Don’t give up de Peter Gabriel y Matte Kudasa de King Crimson, pero también tocarán composiciones inéditas del cuarteto y temas de su disco.
Entre las típicas preguntas, pertinentes en un país donde existe una falencia profunda en la industria musical, no quedaba más que consultar a Levin sobre cómo hace un músico de bajo en conservatorio para popularizarse y vivir de lo que hace, a lo que respondió: “es complicado eso de dar consejos. Yo todavía sigo buscando algún consejo para darme a mí mismo. Pienso que es una gran profesión el ser músico, pero probablemente es solo para quienes lo desean demasiado ya que habrán muchos momentos desalentadores con baches en el camino”.






martes, 14 de marzo de 2017

Música

Tony Levin- el inagotable mago de las cuerdas


El mítico bajista llegará a La Paz con su cuarteto: Pete Levin en el piano y órgano, Erik Lawrence en el saxofono y flauta y Jeff “Siege” Siegel en la batería. El concierto será el 21 de marzo en el Teatro 16 de Julio.



Pedro Pablo Siles R.

Poco importa el ángulo desde el que se analice a Tony Levin o el tipo de elogios que uno pueda formular acerca suyo. Siempre hay más que decir, mucho más. Solo la lista de grandes artistas que a lo largo de los años han requerido sus servicios es credencial suficiente para encaramarlo en lo más alto del panteón de la música. Más allá de King Crimson y Peter Gabriel, sus proyectos más estables, Levin ha dejado su inconfundible impronta en decenas de discos esenciales y ha sido convocado a compartir escenario con varios gigantes de la música popular. Vienen a la mente John Lennon, Lou Reed, David Bowie, Pink Floyd o Yes, y son solamente los que se pueden contar con los dedos de una mano. 
Anthony Frederik Levin llegó al mundo el 6 de junio de 1946 en Boston, Massachusetts, y se crió en el suburbio de Brookline. Comenzó a tocar el contrabajo a los 10 años y aprendió a tocar tuba en la escuela secundaria. Asistió al Eastman School of Music en el estado de Nueva York donde trabó amistad con Steve Gadd, que terminaría convirtiéndose en uno de los bateristas más cotizados de la industria.
En 1970, decidió mudarse a la Gran Manzana para formar parte de Aha, proyecto liderado por Don Preston. Al poco tiempo inició una prolífica carrera como músico sesionista que perdura hasta nuestros días. Entre sus primeras grabaciones cabe destacar Berlin, uno de los discos más célebres de Lou Reed, The Roar of ’74 del legendario baterista de jazz Buddy Rich y Still Crazy After All These Years de Paul Simon, ganador del Grammy al mejor álbum del año en 1976.
En 1977 fue invitado a participar en el primer disco solista de Peter Gabriel, en el que además del bajo tocó tuba y hasta dirigió una versión coral barbershop de Excuse Me. Levin formó parte estable de la banda de Gabriel desde aquel momento, tanto en estudio como en vivo. Durante los primeros años en la agrupación comenzó a experimentar con el Chapman Stick, un instrumento de 10 cuerdas ejecutado mediante la técnica del “tapping” con la que se identifica a Levin desde entonces.
Durante la grabación del disco homónimo de Gabriel, Levin conoció a Robert Fripp y fue invitado a formar parte de la nueva alineación de King Crimson después de participar en la grabación de Exposure, uno de los trabajos más populares de Fripp. Entre medio, formó L’Image junto a Steve Gadd, su viejo compañero de armas, aunque el proyecto solo duró un año.
En 1980, además de Discipline, el magnífico primer disco del renovado cuarteto crimsoniano, Levin dejó su huella en Double Fantasy, el último álbum de John Lennon. Unos años después, en 1984, fue convocado a grabar en A Momentary Lapse of Reason, el primer disco de Pink Floyd sin Roger Waters. Ese mismo año, Levin publicó Road Photos, una colección de fotografías en blanco y negro tomadas durante las giras con Peter Gabriel, King Crimson, Paul Simon y otros.
La década del 80 culminó con su participación en otro proyecto derivado de una banda clásica del rock progresivo. Bill Bruford, su compañero en King Crimson, lo invitó a formar parte de ABWH (Anderson Bruford Wakeman Howe). No habiendo sido parte de la alineación original de Yes, Levin se unió a la nueva agrupación como miembro no oficial, aunque luego contribuyó en la grabación y posterior gira del disco debut del grupo. Posteriormente, en 1991, formó parte de Union, el reencuentro oficial de Yes.
A mediados de los 90 se separó de King Crimson, para entonces convertido en un complejo trío doble. Levin, que había sido uno de los miembros más distintivos de la banda desde su regreso a los escenarios en 1980, continuó trabajando con varios de sus camaradas. Primero fueron ProjecKt One y ProjecKt Four, subgrupos derivados de la gran formación noventera de Crimson. Luego, en 1998, formó Bruford Levin Upper Extremities, un proyecto de corte jazzero que lanzó dos álbumes.
A mediados de la década finalmente inició a su carrera solista con el disco World Diary, registrado en hoteles de todo el mundo en formato de dúo o trío. Desde entonces, aunque de manera algo intermitente, Levin lanzó varios álbumes como solista y brindó numerosas giras junto a la Tony Levin Band, de la que forma parte su hermano Pete, pianista, compositor y arreglista.
En 1997 formó el “supergrupo” Liquid Tension junto a John Petrucci y Mike Portnoy, ambos miembros de Dream Theater, y Jordan Ruddess, futuro tecladista de la célebre banda de metal progresivo. Junto a ellos publicó dos álbumes de estudio, un disco compuesto por jams improvisados y una grabación en vivo.
Durante los últimos años, el ritmo de producción de este prolífico mago del bajo no parece haber disminuido. En 2006, Levin lanzó Resonator, álbum grabado en compañía de su hermano y otros viejos colaboradores, en el que además asume el papel de vocalista principal. Un año después salió Stick Man, registrado junto a Pat Mastelotto, su compañero en Crimson. En 2009 se reunió con L’Image, su vieja banda de los 70, para una serie de conciertos y un nuevo álbum. Poco después formó el proyecto Stick Men a partir del disco de 2007, junto a Michael Bernier y Mastelotto, aunque Bernier fue remplazado por Markus Reuter después de grabar Soup, primer disco del trío. Desde entonces la agrupación ha producido un EP y dos álbumes de estudio. Tuve la enorme suerte de asistir a un concierto de Stick Men hace algunos años en Buenos Aires, de más está decir que la experiencia fue inolvidable.
En septiembre de 2013, Robert Fripp anunció la octava encarnación de King Crimson, que incluye a Levin y a Mastelotto entre otros. El grupo viene dando giras por Estados Unidos y Europa desde 2014. Entre medio, Tony encuentra espacios para grabar y tocar junto a sus otros proyectos, entre ellos The Levin Brothers, con quienes pisará el escenario del Teatro 16 de julio de La Paz el martes 21 del presente. Todo fanático de la buena música tiene una cita programada.


lunes, 6 de marzo de 2017

Música

Un puñado de cuerdas y aires indios



Reseña de un concierto del guitarrista orureño Marcos Puña que se replicará el miércoles 8 en el auditorio de Entel (Federico Zuazo) en La Paz.


Richard Trewhella 

Hace pocos días atrás el Teatro Achá de Cochabamba fue elegido para que Marcos Puña, insigne embajador de la guitarra boliviana, interprete en su integridad los diez Aires indios del potosino Eduardo Caba, sin lugar a dudas el más grande compositor boliviano de la primera mitad del siglo XX, de quien en su tiempo se dijo “es para Bolivia lo que Falla es para España”. Una multitud acudió a presenciar el evento, multitud que recibió al concertista orureño con gran calidez y expectativa.
A pesar del monumental legado de Caba a la música boliviana, buena parte de su obra (sinfónica, vocal o pianística) permanece inédita y otra gran parte se ha perdido. Habiéndose trasladado a Madrid en 1927, gracias a una beca del gobierno, Caba completó su formación en manos del genial compositor español Joaquín Turina. El dato es todo un indicio; por aquel entonces, las corrientes estéticas y musicales europeas entraban en una intensa fase de nacionalismo. El folklore de los pueblos, dotado de inagotables yacimientos de riqueza melódica y rítmica, hizo su vertiginosa irrupción en las grandes metrópolis europeas. Compositores de naciones periféricas empezaron el centro de atención: las danzas polacas o checas, la inmensa melancolía rusa o del alma eslava, el crepitar salvaje de los ritmos españoles, inundaron de exotismo las salas de concierto en Viena, París o Londres… No es casual, entonces, que Marcos haya iniciado su recital con una sentidísima interpretación de la Andaluza de Granados, pieza pianística y romántica que reivindica el sentir del pueblo español. Con el transcurrir del recital fuimos cayendo en cuenta de que el programa había sido inteligentemente ideado como un fino diálogo entre las obras de Caba y el post-romanticismo español del que aquel se nutrió. Hay intérpretes que encuentran una completa afinidad con determinados compositores y ofician como una extensión de su espíritu; tal el caso de Marcos Puña, quien expresa inmejorablemente la música de compositores españoles como Granados o Moreno Torroba, cuyas danzas aquella noche hicieron entrar a la muchedumbre en una especie de vaivén rítmico.

Los Aires indios antiguos
La historia de los Aires indios es singular. En los años 40, Caba publicó en Buenos Aires sus seis Aires indios para piano. Por muchas décadas se pensó que eso era todo, pero no. En 2008 los descendientes de Caba revelaron cuatro aires más de aquel misterioso material inédito, donándolo al Conservatorio Nacional de Música, manuscritos que actualmente se hallan en posesión del Banco Central de Bolivia y que fueron publicados por el musicólogo Javier Parrado y la pianista Mariana Alandia. Todos los Aires indios de Caba inician con una parte lenta, solemne, a veces dramática, en completa consonancia con el permanecer eterno de las montañas andinas; luego sobrevienen ágiles dinámicas del bailar altiplánico, expresiones rítmicas de un danzar añejo, para finalmente volver al reposado meditar de la melodía inicial.
Los Aires indios parecen adoptar una estructura circular, insinuaciones y evocaciones melódicas que reiteran un paisaje sonoro propiamente andino, en el que se enhebran esos ambientes impresionistas, muy propios de Debussy o de Ravel, para confeccionar precisamente un “cuadro andino”, con sus ascensos por la montaña o el derivar en un arroyo de agua fresca. Es música que se presta a generar sensaciones paisajistas, con una paleta cromática de timbres y colores. Precisamente la guitarra de Marcos Puña sabe extraer esas sonoridades, timbres y texturas armónicas, que uno no puede escucharlo sin imaginar, a la vez, una sucesión de imágenes desbordantes. Basta escuchar su interpretación, profundísima, del Aire indio 5 o del 1.
Los orfebres de la guitarra clásica en Bolivia, en su afán por representar a Caba, se dieron a verdaderas tareas descomunales para adaptar obras pensadas para piano y traslucirlas en el instrumento de las seis cuerdas. Piraí Vaca grabó los primeros seis Aires indios, en una interpretación bellísima; Marcos Puña presentó un trabajo renovador, no solamente por hacer una adaptación más guitarrística, modificando las tonalidades de origen, sino porque incluye en ellas una gama de recursos tímbricos propios de la guitarra logrando, de esa manera, que las piezas adquieran una expresividad mucho más impresionista.

Los Aires indios inéditos
El reto para Puña era cómo conducir el material de los cuatro Aires indios inéditos de Caba, originales para piano, en un modo que fuera guitarrísticamente pleno. Marcos aclaró que para hacer esas adaptaciones tuvo que romperse la cabeza. Hay tonalidades que no se trasladan directamente del piano a la guitarra, sobre todo cuando son muy bemolizadas en el tono original, ya que aquello que es simple en el teclado, en la guitarra requiere de ejercicios de acróbata, de malabarista, de virtuoso y tocado por Dios.
Guardo la impresión de que con sus Aires indios inéditos Caba se acercó más y más al impresionismo, se dejó llevar por nuevos derroteros compositivos con una impronta que, sin dejar de manifestar el espíritu andino, se fue del brazo con el vanguardismo europeo. Esto es evidente en el Aire indio 8 y en el 10, con una interpretación musical de Puña que al mismo Caba le hubiera cubierto las mejillas de un encendido entusiasmo. Entonces vino la sorpresa. La presentación de su transcripción de los Aires indios 7 y 9 creo que merecen palabras aparte. El 7 es sorprendente por la propuesta musical, Caba invierte la estructura general y empieza por una danza festiva de enorme dificultad técnica que a más de uno nos evocó al gran Villalobos; una transcripción que a partir de hoy debe quedar como pieza obligada para todo guitarrista boliviano. Luego Marcos presentó su transcripción para guitarra del inédito Aire indio 9. Soy franco, me apreté las manos con fuerza, era bestial la sonoridad abrumadora conseguida con apenas seis cuerdas de nylon; me parecía escuchar un discurso entre montañas, rugidos de tierra, cataclismos, y luego unos arpegios que derivaban en un arroyo de agua inaudible. Estremecedor.
Al acabar el recital, con sus característicos carisma y fuerza de temperamento, Marcos dijo: “Mi instrumento, la guitarra, tiene sonoridades propias y únicas… sin embargo, envidio a veces a los pianistas. Y es que los más grandes compositores pensaron para el piano, de manera que los guitarristas a veces tenemos que adaptar obras de piano a la guitarra, lo cual es terriblemente difícil”.

Al acabar la velada, conseguí dar finalmente con la idea. Era un concierto de grandes danzas, aires indios y europeos, hermanados todos en un solo baile sonoro; grandes teclas de piano y cuerdas de guitarra en una sola expresión de baile, de insinuación y de Aires indios…

domingo, 15 de enero de 2017

Música

Matilde, la más fecunda compositora

       

Además de valorar la faceta de cantautora y compositora musical de la reciente Premio Nacional de Cultura, la autora nos regala una información antes al alcance de pocos: la lista completa de sus canciones.



Beatriz Rossells 

Muy celebrada en estos días como poeta, no hay que olvidar que Matilde Casazola ha logrado armonizar una vida dedicada a la poesía y a la música. Así, de acuerdo a su propia visión, su obra musical se concentra en la canción poética.
La larga lista de creaciones musicales de Matilde que aparece en esta página (¡86!), consigna solo las ya editadas y dadas a conocer al público, pues la cantautora guarda inédita una cantidad semejante. No había existido en Bolivia una compositora de creatividad tan extensa y consistente, y cuyo corpus musical sea tan festejado y apropiado por gente de diferentes generaciones. Su trayectoria es motivo de orgullo para los bolivianos y se hace largamente justificado el reconocimiento que le acaban de conferir: el Premio Nacional de Cultura 2017.
En esta esta lista de canciones de Matilde se puede ver que una mayoría está dentro de lo que se denomina “proyección folklórica”, mientras otra buena parte pertenece a la canción poética como tal, sobre temas trascendentales o pequeños episodios de la vida cotidiana; preocupaciones inherentes al ser humano, la vida, la muerte, los caminos...
Las composiciones que más conmueven el corazón de las personas que han nacido o vivido en esta tierra, son sus bailecitos y cuecas, que se han convertido en una especie de himnos conocidos por gran parte del público. Estas melodías están enraizadas en formas musicales tradicionales de Chuquisaca, en específico, y Bolivia en general. Junto a la cueca y el bailecito abundan los “aires” o ritmos derivados y correspondientes a estos géneros y, por supuesto, el huayño. Luego, en orden de aparición en su cancionero, no se hallan pocos yaravíes, polkas, taquiraris y valses.
Al amor y al desamor, sentimientos universales -¿a quién no se le alternan penas y esperanzas a lo largo de la vida?-, Matilde les canta como nadie en temas emblemáticos como Como un fueguito, El contraste, El dueño, El lucero de tu pecho, Quimera y Rosa de tiempo.

El amor como centro de la vida
¿Una de mis favoritas? Tanto te amé, una canción dedicada al sentimiento extraordinario que es el amor que aparece veloz y furtivamente se va. Quien haya dado en su existencia supremacía al amor, sentirá esta canción como propia. Quien juega su vida al amor puede ganar o perder, y al perder, parece perderlo todo. Apelar a todos los astros, a la naturaleza, al canto, al grito, al agua, al mar buscando el amor perdido o el alivio a la pena. Errar por los desiertos preguntándose qué fue de la ternura vivida, convertida ahora en ausencia u olvido; es como un viaje del cielo al infierno.
La pregunta: “por qué tu amor, por qué mi vida en la tuya” es estremecedora, allí se juega el destino personal, donde no están presentes conveniencias ni arreglos. Gracias, Matilde Casazola por este maravilloso regalo musical.


Canciones editadas

La sonrisa de piedra              
Papeles viejos                        
Tanto te amé                         
Tu nombre de golondrina      
Yo cortaba las rosas              
Yo tengo un ángel                 
Ojos nocturnos                      
Tu misterio                            
Color moreno                        
Cuento del mundo                
En vano                                 
Si has dado tu corazón          
Viento pasajero                     
A don Mauro                        
Como un fueguito                 
El contraste                           
El dueño                                
El lucero de tu pecho            
Lunita                                    
Árbol                                     
Canción de luna de febrero
Canción de Nicoló                
Canción infantil para la luna
Coplas a la vida                     
Dale el perfume de mi amor  
Deja su fantasma                   
Detrás de la niebla                
Dios                                       
Duerme, Ninfa                      
El espejo del ángel                
El mar y tú                            
El milagro                              
El rincón de los poetas          
El ser feliz                             
En la gran ciudad                  
Eres el sol                              
Espejismos                            
La estrella                              
La explicación de mi destino
Las palabras ciegas                
Los acuarios                          
Luciérnaga de mi camino      
Mi corazón en la ciudad        
Noche estrellada                   
Peregrina                               
Plenilunio                              
Por esta ventana                    
Reloj de arena                       
Retrato de tu olvido              
Sigue ese camino largo          
Tiempo (II)                            
Tocopilla en ti                       
Tu reino es de este mundo    
Tú y la lluvia                         
Y tú, la estrella                      
Yo le pedí a mi corazón        
Señora morena                      
De regreso                             
Distancia obscura                  
Quimera                                
Rama de amor                       
Rosa de tiempo                     
A qué has venido                  
Cuando me vaya de aquí      
El mal de amor                      
La espina                               
Los ojos del ciego                 
A una le di toda mi vida       
Anochecer                             
La luz ideal                           
Las raíces de los árboles        
Pájaro brillante                      
Sonrisa de niño                     
Por los caminos de la noche  
Descanso en el arroyo           
De tu hermosura                    
Mano blanca                          
Te llamabas sonrisa               
Un ángel ha pasado               
Flor de suncho                      
Guitarra andina                     
Inventa tú                              
Tiempo                                  
Toda la gloria de los soles     
Crece la nostalgia                  
Figura trunca