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miércoles, 12 de octubre de 2016

Cómic

24 en 24, el reto historietil


Uno de los mayores impulsoras del noveno arte en el país es el C+C Espacio del Espacio Simón I. Patiño, que, entre muchas otras actividades, organiza el reto de crear un cómic de 24 páginas en 24 horas.




Francisco Leñero 

La fugacidad con la que se lee una historieta de Condorito o un gag cartoon de Quino (chiste grafico de una viñeta) nos hace olvidar el trabajo que se esconde detrás estas publicaciones.
Considerada como el noveno arte, o arte secuencial (Según Will Eisner), la historieta requiere de un proceso complejo para su creación. Después de escribir un guion o historia, debe adaptarse al formato de cómics y al número de páginas. Luego se boceta y dibuja las páginas, para luego entintarlas y colorearlas. Finalmente se rotulan los textos y diálogos.
No hay que equivocarse, si bien es cierto que las computadoras facilitan el trabajo (Ctrl-Z), no reemplazan ni el talento ni la creatividad de los artistas. Una obra requiere de tiempo para su elaboración. Si a esto le sumamos el hecho de que prácticamente ninguna editorial paga por su producción, los historietistas son una suerte de quijotes tratando de hacer girar molinos de papel. Si quieren ver que sus publicaciones salgan solo les queda la autoedición.
Si bien es cierto que da algunas ventajas, sobre todo en lo referente a la libertad creativa, es un obstáculo mayor para lograr periodicidad y tiraje. Muchos deben vivir de otras actividades, como la mayoría de los artistas, y dejar la producción de historietas para sus ratos libres. Este problema de libertad creativa y producción es común en el mundo entero, y en cierta medida ha sido el freno a la publicación independiente.
Por ello en 1990 Scott McCloud (Undertanding comics y Making comics) inició un ejercicio desafiando a un amigo dibujante a hacer un cómic de 24 páginas en 24 horas. Ambos lo lograron, y cada año fueron motivando a muchos otros a que se sumen al ejercicio, y van ya más de 25 años.
La idea de replicar este ejercicio en La Paz fue de Marco “Toxico” Guzmán y, porque le pareció el lugar idóneo, llevó su propuesta al Espacio Simón I. Patiño, específicamente al C+C Espacio. 
Desde 2010 la actividad se realiza anualmente en la biblioteca y hace tres años que nos hemos adherido al evento internacional. La fecha marcada a nivel mundial es el primer sábado de octubre. Puede verse el listado de los países participantes en la página www.24hcomicday.com
La actividad inicia a las 10:30 de la mañana del sábado y termina el domingo a la misma hora. Generalmente, y ya que se trata de un reto, se sortea un tema al azar ese mismo día. Por ejemplo este año fue “energía solar”, a partir del cual los participantes tuvieron que introducir el tema en sus historias, ya sea como elemento central o de fondo. Adicionalmente este año se les propuso unificar el formato (en años anteriores cada quien trabajaba en el que le apetecía).
Como lo mencionamos antes, hacer historietas es un proceso complejo, más cuando no llegas con una historia ya escrita, o debes introducir un elemento ajeno. En el caso particular del reto historietil, los participantes deben administrar su tiempo adecuadamente, planificar su obra y establecer un ritmo de labor y descanso. Sobre todo, deben luchar contra el cansancio. Pero es una fiesta y hasta la fecha, aunque rezongan un poco, los participantes aceptan el reto con todas las limitaciones, incluso se adaptan a los gustos musicales de la mayoría, que se impone a la hora de elegir la música ambiente.
Este año no fue la  excepción, Zetbastian (Sebastian Antezana), Viko (Víctor Cuaquira), Aldo Gabriel Cabrera Miranda, Julio César Chiri Titirico, Rodrigo Andrés Cachaca, Jo'C (José Álvaro Coria Quispe), Silvia Baltazar, Samuel Finley Villa Janco, Laura Ricel Saavedra, Brayan Marcelo Ramos Luque, Hentaro (Mauricio Yasser Vargas Ideria), Súcoco Sempai (Sonia Condori Coarita) y Samuel Vargas Villarroel se sentaron y emprendieron la tarea.

Nadie cumplió las 24 páginas en esta oportunidad pero, y hay que destacarlo, fue porque se dedicaron a hacer sus mejores trabajos, dándole preferencia a la calidad sobre la cantidad.  El reto fue la excusa para producir lo que no lograban hacer en sus casas, aprovechando la atmósfera de camaradería y de intercambio de conocimientos. Los trabajos de esta versión y de las anteriores, pueden verse en la página 24n24.blogspot.com.

sábado, 7 de mayo de 2016

Cómic

Epopeya II, a sanar nuestras heridas

Un impecable trabajo de guionistas y dibujantes paraguayos y bolivianos, da pie a un estupendo cómic sobre la Guerra del Chaco. 


Mariana Ruiz

“Villamontes, Julio de 1935:
—Mire Ud. dónde lo vuelvo a ver— le dice un oficial paraguayo a uno boliviano.
—Usted me confunde capitán. Esta es la primera vez que lo veo y que conste que soy un fisonomista—contesta el boliviano, desconcertado.
—Lo vi aquí mismito, en Villamontes, el 14 de junio pasado.
— ¿El día del cese al fuego?
—Sí, hace un mes. Lo vi en la mira de mi fusil”.

(El obsequio. Guion de Javier Viveros, dibujo de Salvador Pomar)

Epopeya Binacional, la Guerra del Chaco vista por historietistas bolivianos y paraguayos, surge a la luz como el primer compendio de este género, donde los artistas del noveno arte examinan el conflicto desde ambas perspectivas. Con 22 episodios unitarios, el cómic presenta el trabajo en colaboración de una treintena de guionistas y dibujantes de ambas nacionalidades.
Este proyecto pudo ver la luz gracias a las redes sociales, contando con la pre-venta de los ejemplares mucho antes de terminar la tarea. Es, por lo tanto, un trabajo que se formó a pulso, bajo el auspicio de todos los interesados: dibujantes, guionistas, coloristas y lectores de ambas fronteras: bolivianos, bolivianas, paraguayos y paraguayas. Una historieta que hace historia, de y para nosotros.

Una simbiosis enriquecedora
Al decir del boliviano Joaquín Cuevas: “La historieta suele reunir a dos artistas trabajando en forma simbiótica, uno en el guion y el otro en el dibujo. Tratar el tema de una guerra entre dos países, con artistas de ambos lados trabajando en esta simbiosis, es un experimento interesante y enriquecedor, y es a la vez una especie de declaración respecto al deseo de nuevas generaciones de cerrar esas heridas”. Este texto conforma la contratapa del libro, y resume admirablemente su posición. 
La Guerra del Chaco, (1932-1935), conflicto que enlutó a ambos países; permanece como un hito en Bolivia. Fue en este “infierno verde” donde entendimos que, bajo distintas lenguas, regiones y situaciones se escondía una misma realidad de opresión, y donde se gestó nuestra revolución nacional.
Pocas veces este momento histórico y bélico fue retratado en colaboración con nuestros hermanos paraguayos. Como bien indica Andrés Colmán en su prólogo a Epopeya Binacional, una nota aparte merece el fructífero intercambio narrativo de Augusto Roa Bastos con su tocayo boliviano, Augusto Céspedes. Roa Bastos realiza un homenaje al cuento boliviano El pozo en el capítulo “Misión” de su novela Hijo de Hombre, capítulo que inspiró, a su vez, la película Los choferes del Chaco o La sed, del argentino Lucas Demare.
Epopeya Binacional tiene un antecedente en Paraguay, primero con 16 episodios coleccionables publicados en el diario Última Hora, en 2013, guionizados por Javier Viveros y dibujados por Enzo Pertile y Juan Moreno. La segunda parte, sin embargo, con 20 episodios adicionales, no tuvo el apoyo ni de la prensa ni de editoriales locales. Es así que Viveros se lanzó a las redes sociales, ofreciendo Epopeya- la guerra del Chaco en historietas al público en pre-venta, garantizando así cubrir los costos de imprenta y permitiendo que los autores recibieran por su trabajo un porcentaje mayor al habitual. El éxito de esta iniciativa, y el fan club que se creó en Facebook, permitieron el nacimiento de este segundo proyecto, esta vez, con la colaboración de artistas bolivianos.

Voy a contarte mi historia
La propuesta de episodios unitarios, contados desde la perspectiva de ambos países, se propuso online a ambos mercados. El equipo, que incluye a cuatro historietistas mujeres, pasó luego a proponer una puesta en escena, un ambiente y muchas historias.
El éxito en las redes sociales no se hizo esperar, los ejemplares necesarios para cubrir el costo de imprenta se lograron en unos cuantos meses y el resultado es de una factura impecable: 200 páginas a todo color, en gran formato, con historias de gran calibre. (Casi todas de alto mérito, ya sea la dupla Zalles-Siles en El amuleto e Infierno Verde; o la colaboración entre autores binacionales como El obsequio con guion del paraguayo Javier Viveros y nuestro dibujante Salvador Pomar; las historias de puro corte paraguayo tienen también mucha fuerza, como la patada voladora inicial de la dupla Kike Espinoza y Roberto Goiriz: Un carpintero en la Guerra del Chaco). 
Asimismo, cada episodio cuenta con una introducción, entre ellas, un impecable resumen de lo que significa la guerra para muchos, en palabras de Blas Brítez:
“Cosas que pudieron ser y que no han sido. La vida está llena de esas cosas. En el campo de batalla, con más razón. […] La decisión del ser humano sobre su propio destino suele ser, en la guerra, la decisión del ser humano sobre el destino del otro. Ese otro que nos devuelve la mirada del abismo y en la que, finalmente, también nosotros podemos reconocernos como posibles verdugos, como posibles víctimas”.

Donde mis pies se detuvieron
Sin embargo, la presentación de Epopeya II al público paceño ha tenido sus obstáculos. Los ejemplares, enviados con carácter de urgencia para la presentación, no pudieron franquear aduana. Aunque suene increíble, el arancel aduanero no libera del IVA de importación a las historietas, ya que no son consideradas libros.
Como explicó Joaquín Cuevas en su cuenta de Facebook: “Quienes redactaron el reglamento de la Ley del libro -que libera de este arancel a todos los libros- no incluyeron un anexo especificando la subpartida correspondiente a la historieta (subpartida 49.011010000: horóscopos, fotonovelas, tiras cómicas e historietas), una partida viejísima, de la época en la que las revistas de historietas tenían el mismo valor cultural que los horóscopos”. Un obstáculo que impidió al público acceder a los libros el día de la presentación.

Urge solucionar este vacío, de la mano con la Cámara del Libro. No es posible que, tras todo el esfuerzo puesto en su realización, estos ejemplares queden fuera de nuestro alcance, o suban a un precio mucho mayor que el subvencionado en pre-venta. 

sábado, 15 de agosto de 2015

Cómic

Santiago García en La Paz


Un especialista en historieta llega a La Paz. Gran oportunidad, sostiene el autor de esta nota, para reflexionar sobre la situación del género en el país.



Jorge Siles

La historieta nacional tiene motivos para celebrar; sin exageraciones. Llega para la Feria Internacional del Libro de La Paz nada menos que Santiago García, periodista, traductor, crítico, guionista y teórico de la historieta.
Español radicado en Baltimore, EEUU, García ha sido ganador en el importante Salón del Cómic de Barcelona del Premio a la Divulgación el 2011 y del Premio a la Mejor Obra Española de 2014 por Las Meninas con guion suyo y dibujos de Javier Olivares, otro conocido por estas tierras gracias a su paso por el Festival Viñetas con Altura.
Además, García es autor de varios otros títulos en compañía de artistas de la talla de David Rubín. Ha escrito y editado algunas de las obras de referencia más importantes de los últimos años (Panorama, Súper Cómic y La novela gráfica) y lleva un blog interesantísimo llamado Mandorla (santiagogarciablog.blogspot.com), donde cuelga noticias, reseñas y ensayos que no tienen desperdicio alguno.
Tener a una de las voces más autorizadas, en nuestro idioma, en historieta en el marco de la Feria del Libro invita al optimismo ya que estamos frente a la posibilidad de establecer un antes y un después en nuestro levemente revitalizado movimiento de historieta local.
¿Y por qué sería tan importante seguir de cerca las actividades que realizará este autor en La Paz? Bueno, Santiago ha escrito ensayos, artículos, críticas y reflexiones acerca de un medio que en nuestro país, así como en muchas partes del mundo es considerado por una gran cantidad de personas como algo inferior, meramente infantil o un producto del submundo cultural, situación que afortunadamente y gracias al trabajo de gente como él, va disminuyendo.
La historieta cuenta hoy por hoy de manera manifiesta con una madurez y riqueza cultural que le dan un prestigio equiparable al del cine o la literatura, esto gracias a obras ambiciosas e innovadoras que han captado la atención de propios y extraños.
En esto basa García una de sus declaraciones más importantes: “se puede hablar de cómic sin excusas ni intentando explicar toda su historia”, sosteniendo que ya quedaron atrás los tiempos de defender el cómic como medio, como arte. Y es verdad, aunque resulta que acá seguimos con el mismo tema: mientras en otras latitudes se habla de la evolución de la historieta “de cine de los pobres a literatura contemporánea”, aquí se sigue usando la primera parte de la frase anterior para explicar de lo que se trata. Y justamente esa perspectiva alejada de la autocompasión y la necesidad de justificación le vendría muy bien a los autores locales que se hallan activos en cuanto a producción.
No es que quiera ponerle una responsabilidad sobre los hombros a Santiago, pero podría depender de él y de su visión que los autores locales adopten una nueva forma de encarar el oficio y surja un punto de inflexión en esta joven historia de la historieta boliviana.
En esta feria del libro los interesados tienen la posibilidad de aprender y embeberse de su experiencia e indiscutible conocimiento del tema, por ejemplo, en uno de sus libros se incluyen, bajo su labor de editor, ensayos que versan sobre la autobiografía, la sexualidad, la reinvención de los superhéroes, el manga, el noir… en fin, elementos de la cultura que pueden ser abordados desde la historieta, temas que abren un abanico de posibilidades que a veces se le escapan al autor a la hora de enfrentar la hoja en blanco.
En una entrevista, García subraya que es necesario “insertar el cómic en los debates intelectuales o artísticos del escenario cultural general” porque “no hay arte que avance en la sociedad sin que vaya acompañado de un discurso”. Estas afirmaciones nos dan las pautas de la importancia de escuchar lo que tiene que decir.
El espectro de su trabajo teórico cubre mayormente a gente que realiza historietas o está involucrada con su producción, pero también de manera atractiva a los lectores casuales no familiarizados con la historieta por lo que perderse la oportunidad de acercarse a su discurso sería un lamentable error.
Respecto a la actualidad del panorama general de la historieta, apunta de forma acertada: “sería interesante que autores, editores e incluso distribuidoras tuviéramos la capacidad de hacer análisis generales y trazar estrategias para desarrollar a largo plazo. A veces parece que vamos haciendo la guerra por nuestra cuenta en lugar de unir esfuerzos y ayudarnos para llegar más al público”.
También señala la importancia de la crítica y la teorización sobre la historieta, campo en el que han sido fructíferos los franco-belgas y norteamericanos y ahora también España que tiene conformada una Asociación de Críticos y Divulgadores del Cómic a la par de un congreso donde se habla de temas que atañen al quehacer del historietista.
De especial cuidado sería este punto, ya que existe en nuestro medio un congreso de historieta, mismo que puede ser pieza fundamental del movimiento si se usa tal plataforma de manera asertiva.
En un pasado congreso se identificó al guion como el punto más débil del autor nacional promedio, por lo que la llegada de profesionales del área se constituye en cita ineludible para aquellos que se tomen en serio la creación de historietas.

García dictará un taller de guion y su visión acerca de lo que es el guion es simplemente fascinante: “…porque un tebeo (historieta) no es poner en imágenes un guion, el guión es parte del trabajo que hay que hacer para realizar el tebeo. Tú vas a leer un cómic y vas a leer el dibujo, no vas a leer el guion. El guion no existe. Lo que han leído es cómo el dibujante ha hecho el guion. El problema es que hay muchas obras en que sí se puede distinguir el guion del dibujo y eso es lo malo”. 

sábado, 11 de julio de 2015

Cómic

Abandonando el barco


Reseña del más reciente cómic de Álvaro Ruilova, presentado hace pocos días en La Paz.



Mariana Ruiz

Un puñetazo en el estómago. Un jab a la mandíbula. Un knock-out en menos de 20 páginas. Eso es la última obra de cómic de Álvaro Ruilova.
Mientras los demás boxeadores del cómic nacional luchan por sacar obras largas o finalizar historietas con un toque personal, Ruilova entra plenamente a una categoría única. Con textos e imágenes propias y un argumento simple pero efectivo, esta joyita arranca con el tema de los zombis y le da la vuelta, con un twist elegante que deja al lector tirado sobre la lona, tratando de hacer replay mental y entender qué parte de la historia es la que realmente le deja temblando.
Desde The Walking Dead, (primero cómic y luego adaptado a viral serie televisiva), estamos hasta la ceja de los no-vivientes. Básicamente, el argumento central es la supervivencia: matar, huir, ser testigo del horror, volver a matar, volver a huir.
Es un argumento cíclico, de ratón atrapado en su laberinto. El ratón estará desesperado, pero los creadores y consumidores de este género oscilamos entre el interés y la apatía. En tema de zombis ya se ha visto todo: desde el milagro genético que es Mila Jovovich en Resident Evil, hasta las adaptaciones cómicas como Shaun of the Dead y Zombieland.
Hay manuales de supervivencia y relatos de post-guerra. (Siendo el mejor el libro Zombie War de Max Brooks y la peor película la adaptación que financió Brad Pitt). Hay sets de decoración, desfiles en Halloween y despensas temáticas. Lo que no hay y Álvaro plantea es una pregunta fundamental: ¿Qué pasa si la idea es no sobrevivir? ¿Podríamos entregarnos? ¿Abandonar el barco sin pelear, sin discutir?
Una idea mística que va en contra del instinto, no solo de sobrevivir sino también de proteger. Y que en imágenes resulta peor como planteamiento: una niña muere de un balazo en la cabeza, a manos de un encapuchado, en la sexta página. (No en vano el cómic sale recomendado para mayores de 15 años). Cuando el padre desea tomar venganza, el encapuchado explica sus razones: los muertos están dejando un mensaje que se puede captar en ondas de radio y mediante grabadoras. Su hija le está agradecida, ya está con su mami, ya dejó este mundo.
Los muertos vivientes obedecen a un mandato supremo, quieren llevarse a todos con ellos, ayudarlos a morir. ¿Qué da más terror? ¿Sobrevivir a cualquier precio, amputarse miembros del cuerpo si lo que te atenaza es una enfermedad, vivir enchufado a una máquina con el cerebro muerto, o dejarse morir? ¿Pelear por mal vivir, aferrarse a lo conocido? El no-morir como una máxima que no sabemos si se sostiene sola, al menos en estas apocalípticas circunstancias.
¿Y qué queda? ¿Honrar la muerte como una transición, nada más? ¿Aceptarla? El protagonista escucha, y toma una decisión. Una decisión en contra del instinto, con una escena final contundente y efectiva: no solo se trata de ir en contra del deseo de sobrevivir, sino del proteger. Se cierra el telón, señoras y señores. Se acaba la película. Y el planteamiento se queda dando vueltas, acechando en la oscuridad, a la manera de los clásicos cuentistas del suspense, como O. Henry, como Stephen King.
TuKiosko Editorial se lanzó al mercado boliviano en 2013 con cómics de Walking Dead y posteriormente de Marvel. No les ha ido mal, y ahora se animan, junto a Punto Réflex, a lanzar un cómic nacional.
Álvaro Ruilova publica poco y bien. Comenzó en 2001 con Cuentos de Cuculis, de Pesudo Gente Editores, una recuperación de leyendas nacionales que, desde el terror, recreaba con gran talento narrativo partidos en los que se juega el alma y monstruos que acechan en los tambos y mercados. Ambas están presentes en España, gracias a la editorial Glénat.
Le siguieron Primaria furiosa, con Pseudo Gente editores; la colaboración para [•REC] historias inéditas, editada en España; Los cinco músicos, una colaboración en la revista Escape de La Razón, (que todavía no sale compilada), y, finalmente, Periférica Blvd., de editorial 3600, en colaboración con Susana Villegas y Óscar Zalles.
Ante quienes critican que Abandonando el barco es muy corta, no hay nada que decir. Álvaro es un narrador consumado que puede resumir un argumento escalofriante en pocas pero efectivas viñetas. Si no me creen, adelante: pasen al ring, lean la historieta, enfréntense al dilema… quédense temblando.